El tejido decide más que el color
Casi todo el mundo elige tela por el color, que es justo lo único que no cambia cómo cae una prenda. Estas son las tres cosas que sí.
Se mide en gramos, y no significa abrigo
Un tejido pesado no da más calor: cae distinto. El peso es lo que hace que una solapa se quede donde la has puesto o se rinda a media tarde.
- 200 – 280g/m
Verano
Cae poco y se arruga sin disimulo. Es el precio de poder llevarlo en julio.
- 280 – 360g/m
Todo el año
El tramo donde casi todo funciona. Si solo vas a tener una pieza, está aquí.
- 360 – 500g/m
Invierno
Cae solo, sin que nadie lo ayude. Un abrigo empieza en este peso.
Cómo se cruzan los hilos
Antes que el color y antes que el dibujo, un tejido es una manera de cruzar dos hilos. Estos tres son los que dibuja el configurador — dibujados, no fotografiados, porque todavía no hay ninguna tela concreta delante de una cámara.
Liso
Un hilo por encima, otro por debajo. No hay dónde esconderse: cualquier fallo de corte se ve entero.
Raya
Una línea vertical a intervalos fijos. Estira la figura, y obliga a que las costuras casen o canta.
Espiga
Una sarga que cambia de sentido cada pocos hilos. Da textura sin dar color, y perdona bastante más que el liso.
De qué está hecho
La fibra decide cómo envejece la prenda, que es una pregunta distinta de cómo se ve el primer día.
- Lana
- Hace casi todo bien y se recupera sola de un día sentado. Es la respuesta por defecto y casi siempre es la correcta.
- Lino
- Se arruga a propósito. Quien lo elige está eligiendo eso, no aguantándolo.
- Cachemir
- Suave y frágil a la vez. Magnífico en un abrigo, temerario en un pantalón.
Lo que hay en casa
Todavía no hay gama. Cuando la haya, aparecerá aquí.
La tela se elige con la tela en la mano
Ninguna pantalla dice cómo pesa un paño ni cómo cae cuando lo sueltas. Por eso esta parte no se decide aquí: se decide en el atelier, contigo tocándola. Si ya tienes algo en la cabeza, dilo al pedir la cita y llegará preparado.
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